Tai chi y yoga: filosofía y práctica para entrenamiento de malabares

Tai chi y yoga: filosofía y práctica para entrenamiento de malabares

(Gracias a Eze por traducir).

He estado inmerso en este tópico desde hace bastante tiempo ya; ¿cómo pueden integrarse el yoga y el tai chi con los malabares? ¿qué podemos aprender de estas disciplinas que pueda ayudarnos a mejorar nuestros malabares e incrementar sus ya completos beneficios?

 

Me gustaría compartir algunos pensamientos con ustedes y espero les permitan obtener incluso más disfrute de su práctica malabarística, y usarla como una herramienta de transformación.

 

Yoga y tai chi son disciplinas bastante diferentes entre sí, aunque tienen mucho en común y, en mi opinión, los distintos aspectos complementarios trabajan brillantemente bien con los malabares, y ya son dos décadas que estoy practicando estas tres disciplinas .

 

Balance

Quizás este es uno de los aspectos más poderosos del yoga y del tai chi que puede ser inmediatamente incorporado en nuestro entrenamiento de malabares.

 

En un nivel físico significa pararnos bien sobre nuestras piernas. Significa poner nuestra atención en el cuerpo; también, jugar con los límites del equilibrio y no solo quedarnos quietos en la misma posición durante un tiempo largo. El equilibrio es un estado dinámico, no estático; es algo a lo que tenemos que prestarle continua atención. Equilibrio es actividad y descanso.

 

En un nivel más amplio, es reconocer lo que hacemos y entender los opuestos.

 

Como un simple ejemplo, si típicamente jugás malabares rápido, considera probar algunos trucos lentos (y viceversa). Juega alto y bajo. Se trata de encontrar equilibrio entre los músculos que están trabajando activamente y los que están relajados. Como siempre digo, los gatos son excelentes maestros en este sentido. Significa estar concentrados en lo que estamos haciendo y lo que pasa alrededor nuestro.

 

No mucho de una sola cosa.

 

Esto quiere decir, lograr una sesión de entrenamiento balanceada, que incluya desarrollar varias habilidades diferentes y cultivar aspectos variados, uno tras otro. Equilibrar la energía intensa y dinámica que alcanzamos mientras malabareamos con periodos de total descanso, escuchando al cuerpo antes y después.

 

Para asegurarnos que entrenamos en una forma completa, podemos encontrar útil pasar periódicamente de un aspecto a otro, como para que, en el correr de un año más o menos, hayamos investigado y profundizado todos aquellos aspectos que de otra forma no hubieran entrado en nuestras sesiones diarias de entrenamiento.

 

Trabaja con tiros y atrapes alrededor de todo el cuerpo. Giros y stops. Movimiento. Resistencias de trucos por tiempos cada vez más prolongados. Combos y secuencias, quedarte con trucos hasta que los logres, trabajar con los pies y cabeza, cerrar los ojos, lento/rápido, bajo/alto, angosto/ancho, y todo tipo de opuestos… ¿se va entendiendo?

 

Entrena una hora con música, o en silencio (quizás también el teléfono con el teléfono en “modo avión”).

 

A veces los trucos más aleatorios ayudan a dominar otros en los que podemos habernos quedado trabados. Quizás nunca hubiéramos pensado esto, pero a veces funciona.

 

Cambiar siempre resulta refrescante para la mente. Hacer zapping, sin embargo, no es útil ya que necesitamos ir más profundo antes de cambiar trucos o juguetes, para que nuestro cerebro llegue a involucrarse en toda su extensión.

 

Esencialmente, sugiero entrenar y jugar con lo que disfrutes, pero sin ser superficial.

 

La idea del equilibrio va seguida muy de cerca por la de armonía. Vivir armoniosamente, moverse armoniosamente y pensar armoniosamente.

 

El concepto de armonía tiene que ver con estar increíblemente presentes y conscientes durante nuestros movimientos. Significa escuchar lo que estamos haciendo, siendo testigos, removiendo lo superfluo y vivir livianamente.

 

Ecos del movimiento

He podido notar que cuando escucho a mi cuerpo luego de un entrenamiento de alta intensidad, mi mente está llena de impulsos nerviosos. Ecos del movimiento. Tomate un “tiempo muerto” luego de entrenar y también durante el mismo, ya que esto puede resultar muy beneficioso para nuestra práctica. No saltes a agarrar el teléfono -o a cualquier otra actividad- sino piensa en otro tipo de recreos para el cuerpo y la mente, que nos ayudan a integrar y elaborar la información que hemos acumulado en el momento de entrenar

 

Toda esa magnífica energía que usamos en nuestra sesión de malabares puede entonces volver a nosotros y recargarnos.

 

Piensa en: estiramientos suaves, relajación total, dejar ir todo el esfuerzo, acostarse, o quizás ver algunos niños o animales jugando. Mira el viento en los árboles; observa la nubes pasando.

 

Luego, INTEGRACIÓN: devenir uno con lo que estás haciendo.

 

Tai chi y yoga no son la misma disciplina. Conozco ambas bastante bien, y también sé cuánto todavía me queda por aprender. Ambas trabajan en desarrollar nuestro ser como un todo a niveles muy altos. Tienen diferentes formas de llevarnos a estos estados, las cuales pasaré a desarrollar brevemente.

 

Objetivos similares a largo plazo son: aquietar la mente del constante parloteo y el cultivo de una mente más profunda y una consciencia expandida.

 

Los objetivos de estas disciplinas son bastante elevados, como rápidamente descubrirás si estudias los textos antiguos en profundidad. Sin embargo, al contrario que la filosofía occidental, estos textos son de naturaleza extremadamente práctica y contienen innumerables intervenciones referentes a la vida diaria. En el tai chi, la filosofía taoísta toma al tao como aquello de lo que no se puede hablar, siendo que no es un concepto racional, sino algo que debe ser vivido, basado en una alternancia entre yin y yang, buscando el centro, el punto medio entre ambas. Yin siendo una fuerza pasiva, atenta, abierta, suave y gentil, mientras que el yang es más activa, dura y dinámica.

 

Podemos tomar conciencia de esto y experimentarlo a través de la práctica del tai chi. Habría mucho más para decir y para definir, pero es esto lo que yace en el corazón de estas enseñanzas.

 

Tai chi tiende a ser poético y textos como el Tao Te Ching pueden ser una gran inspiración para malabaristas. La filosofía del tao está llena de opuestos y paradojas para quebrar los límites de la mente ordinaria. Considerar los malabares desde esta óptica puede resultar ser una experiencia hermosa.

La filosofía del yoga es una reflexión continua del ser, penetrando en las profundidades de nuestra existencia. Propone una integración completa de nuestra mente y cuerpo con la totalidad del universo.

 

En tai chi se involucra un poco más el movimiento que en yoga, pero más allá de esto, cómo nos movemos de una posición a otra es muy importante, incluso en una serie de poses estáticas.

 

Encuentro los movimientos “preliminares” del tai chi -englobados en otra disciplina llamada Qi gong- muy útiles para malabaristas y aquellos interesados en el movimiento y la expresión cultural. Yoga es muy útil para trabajos más estáticos, para disipar las tensiones, crear espacio, aumentar niveles de intensidad y para encontrar el tiempo para escuchar.

 

Ambas disciplinas tienen una excelente forma de balancear el cuerpo y relajar los músculos. Tai chi trabaja en un nivel evidentemente más mental, que puede ser útil para malabarear -pero en forma quizás menos reconocida, yoga también ofrece un fuerte componente de visualización a nuestro entrenamiento.

 

También estimulan intensamente la activación de la parte sensorial del cerebro, expandiendo y evolucionando nuestro sistema nervioso -que es un sistema de gran sensibilidad-.

 

Si bien los malabares parecen una actividad principalmente física, promueven una increíble cantidad de actividad cerebral. El sistema nervioso está fuertemente involucrado cuando hacemos malabares, y éste constituye una extensión del cerebro en el cuerpo. Ambos sistemas están interesados en una consciencia de la esfera que se encuentra alrededor nuestro. Empezando a ser conscientes del espacio en frente nuestro y atrás, a izquierda y derecha, arriba y abajo. Lentamente, esta consciencia se transforma en una esfera que nos rodea. Darnos cuenta de esta percepción puede ser de gran crecimiento para nuestra práctica de malabares, mejorando y haciendo más instintivos los tiros y los atrapes, incrementando y enriqueciendo nuestra presencia escénica.

 

Fluir

Otro aspecto común entre estas tres actividades es la búsqueda de un estado de flujo. Prestamos total atención y nos volvemos presentes en lo que estamos haciendo; esto se siente bien, y mientras dure nuestra práctica no pensamos en nada más que en lo que estamos haciendo.

 

Este es un estado de verdadera belleza en el cual estar. En mi opinión, yoga y tai chi pueden ayudarnos a volvernos más conscientes de cómo activar este estado cada vez que entrenamos y practicamos.

 

Quizás sea este el motivo más profundo por el cual amamos tanto los malabares. Este estado limpia y enfoca nuestras mentes. Esto nos lleva a un estado de conciencia alterado, de alta concentración, muy cercano a meditar profundamente. Yoga y tai chi, con sus miles de años de experiencia, saben cómo permitirnos el acceso a niveles más y más profundos de presencia.

 

Yoga y tai chi pueden ayudarnos a ver el cuerpo en una forma diferente. Ver los brazos y las piernas, por ejemplo, como conectados con el todo de nuestros cuerpos. Los ejercicios son propuestos para integrar estos miembros al resto del cuerpo, como una extensión de nuestros núcleos: se consideran los movimientos como empezando en el “Dartian bajo” -un punto justo debajo del ombligo- y desde los pies. En nuestra práctica malabarística, esto puede ayudarnos a tirar con todo el cuerpo, y sacar presión de los hombros.

 

Se le otorga gran importancia a estar sólidamente arraigados al suelo. Las piernas y la cintura tienen peso y firmeza, y de esta forma dan liviandad y ligereza a la parte alta de nuestro cuerpo y a nuestros brazos. Estar arraigados es parte de efectuar malabares con seguridad. La espina dorsal es increíblemente importante, y el rol de muchos ejercicios es despertar ese mecanismo corporal.

 

Malabares como disciplina artística sagrada

Podemos dedicar nuestra práctica de malabares a algo más grande que nosotros mismos. A la naturaleza, al universo, al arte, incluso a Dios, si es que ese es el nombre que das al principio universal. Esto también puede ayudarnos a acceder a estados mentales más interesantes y al “centro de nuestro corazón”. Dedica más amor a lo que haces. Yoga hace énfasis en no aferrarnos a los “frutos de nuestra labor”. En vez de eso, nos invita a enfocarnos en trabajar apasionadamente y estar abiertos a lo que nos llega.

 

Esto ayuda removiendo tensiones, sin volvernos indiferentes a lo que pasa a nuestro alrededor.

 

Yendo más lejos

Solamente considerando uno o dos aspectos al mismo tiempo de los que se mencionan en este artículo y aplicarlos a tu entrenamiento de malabares puede transformarlo en una experiencia distinta y satisfactoria. Es posible que algunas de éstas ya las hagamos espontáneamente, pero es importante tomar conciencia de ellas y conocer los principios que existen detrás de ciertas acciones. Malabarear nos hace sentir bien, y hay razones para eso; una de ellas es que, de forma lúdica usamos varias partes de nuestro ser al mismo tiempo. Es este desarrollo de la mente y cuerpo que empieza a convertir los malabares en una disciplina espiritual en sí misma.

 

Para llevar esto más lejos, adoptar una mente de principiantes puede ser muy útil. Predisponer una mente hambrienta de saber, es decir, curiosa y abierta – una mente que, cuanto más aprende, más se da cuenta de cuánto todavía le queda por saber.

 

Ser un “sabelotodo” detiene el proceso de aprendizaje.

 

Por favor, chequea mis otros artículos en Ejuggle:

Fluid Juggling: https://www.juggle.org/fluid-juggling-pearls-juggling-articles/

Finding the Game: https://www.juggle.org/finding-game-pearls-juggling-articles-2/

 

En mi próximo artículo compartiré un video de precalentamiento, con estilo tai chi, que uso en mis talleres.

 

Aquí, mi perfil en Facebook:

www.facebook.com/pearlsofjugglingthebook

¡Gracias por leerme!

 

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